Turismo por Cáceres ¿Qué hacer y ver?

Turismo por Cáceres ¿Qué hacer y ver?

Extremadura está llena de lugares bellos que valen toda la pena una visita. En este caso, queremos hablarte de Cáceres, una pequeña ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus deslumbrantes calles de antaño, su arquitectura medieval y renacentista y sus increíbles monumentos.

Cáceres tiene su origen en el campamento romano de Norba Caesarina, uno de los muchos puestos que servían de apoyo a las tropas romanas de Lusitania, que luego por muchos se convirtió en un lugar de solo paz, hasta que en la época de los viajes de Colón muchos de sus habitantes viajaron a las Américas y regresaron como hombres ricos, construyendo todos los edificios y monumentos que hoy son legado y que la han convertido en un punto obligatorio de parada para todo turista.

Quien la visita se sumerge en un viaje en el tiempo, en donde además de disfrutar de lo más hermoso de la época renacentista, también disfrutan de su gastronomía, cultura y los paisajes que la rodean.

A continuación, te contaremos los lugares que no puedes dejar de ver en la ciudad con la ayuda de nuestros amigos de Turismo Rural El Jinebro.

Cáceres, dos ciudades en una

Lo más atractivo de Cáceres, quizá, es que es dos ciudades en una. Es decir, en la parte baja se encuentra la ciudad moderna y ajetreada que recuerda a tantas otras ciudades principales  de España, llena de tráfico y caos. Pero, también, sobre un promontorio, dentro de unas murallas medievales y torres de vigilancia, nos espera un silencioso y misterioso casco viejo con apenas unos 400 habitantes, algunos hoteles, restaurante y pequeña tienda y donde nos espera la historia del lugar a ser contada y otra vez vivida por el visitante.

En esta parte antigua puedes encontrar palacios, museos, iglesias y plazas antiguas, con cientos de influencias entre romanos, árabes, cristianos y judíos; y eso si, mucha magia.

La Plaza Mayor

Comenzamos el recorrido por todo lo que vale la pena visitar en Cáceres por su Plaza Mayor, ya que es como el punto central del que se desprende todo el casco histórico. Esta es conocida por variedad de nombres (plaza del mercado o plaza de la feria) y a la que se le ha dado variados usos, siendo escenario de eventos taurinos, celebraciones militares o procesiones de Semana Santa.

Está rodeada por bellos soportales, en ella se levanta el Ayuntamiento de la ciudad y otros edificios importantes como las torres de la Hierba y de los Púlpitos, la Torre de Bujaco y la ermita de la Paz.

Además de turistear alrededor de estos edificios, también es un excelente lugar para pasar la tarde en una de sus lindas terrazas, disfrutando de un café o una refrescante cerveza, mientras disfrutas de la buena compañía, lees algún libro, o simplemente ves las horas pasar mientras te relajas.  Y lo mejor es que nunca estarás solo, ya que es un lugar que igual tiene mucha vida ya al ser el punto de encuentro de todos los turistas y locales del lugar.

Torre de Bujaco

Ya habíamos mencionado a la Torre de Bujaco ubicada en la Plaza Mayor y que es un edificio muy importante. Se trata de una fortificación que protege el flanco noroeste de la ciudad y su nombre responde a lo que se cree es una deformación del nombre de su constructor: Abu Ya’qub (Jacob).

Dicha torre fue construida en el siglo XII por los almohades, quienes fueron los que realizaron las grandes y costosas edificaciones de la ciudad. Luego, está cambia de dueños a los cristianos durante las batallas de la Reconquista.

Esta torre ha sufrido variadas remodelaciones al paso del tiempo, hasta convertirse en la torre del reloj y llegando a albergar, en la actualidad, un centro de interpretación en el que se muestra al visitante el importante legado de las tres culturas.

Arco de la estrella

En la Plaza Mayor también encontramos el Arco de la Estrella. Se le dice así a la puerta de acceso de la ciudad, que yace incrustada en la muralla medieval.

La puerta que se puede ver hoy en día está allí desde el siglo XVIII, cuando Manuel de Lara Churriguera la ensanchó para que pasaran los carruajes. No obstante, la original data del siglo XV. Es uno de los puntos más visitados de la ciudad y uno de sus grandes encantos es la imagen de la Virgen de la Estrella que tiene en su reverso.

Concatedral de Santa María

Se trata de una concatedral que data del siglo XV con influencias románticas y góticas y que sirve de preámbulo al casco histórico cacereño. En el interior de la misma podrás encontrar un retablo de cedro tallado del siglo XVI, bellas tumbas y capillas – como la capilla de los Blázquez, que contiene la famosa talla del Cristo Negro de Cáceres -, y un pequeño museo eclesiástico, todos de invaluable belleza arquitectónica.

Además, es un agasajo los hermosos murales con los que está adornado el techo abovedado. Pero, sin duda, lo mejor es la vista que te regala el campanario.

Incluso, el exterior de la capilla es todo una pieza, construido con sillares de granito y con dos portadas góticas: la del Evangelio y la portada principal. En la esquina suroeste de la catedral, hay una estatua moderna de San Pedro de Alcántara, un asceta extremeño del siglo XVI  a quienes los locales le dirigen gran adoración.

Gastronomía de Cáceres

Los atractivos de Cáceres no solo se centran en sus hermosos lugares renacentistas, sino también en su rica gastronomía local.

Si vas a esta ciudad, no puedes perderte su jamón ibérico, elaborado a partir de los cerdos criados en las dehesas del lugar. Otro plato típico obligatorio de probar son las migas extremeñas , un plato contundente de migas de pan, ajos, tocino, longaniza y otros derivados del cerdo. Pero también tienes el el zorongollo, una ensalada hecha con pimientos rojos asados, tomates, ajo y aceite de oliva; las judías carillas, para el que se utilizan unas judías más pequeñas de lo normal, de color blanquecino y con una mancha negra, servidas con verduras estofadas.

Incluso, el queso de torta del Casar, el cochifrito y pestorejo extremeño son otras de las delicias recomendadas del lugar.

Palacio de los Golfines de Abajo

La familia Golfín de Cáceres fue una de las prominentes del lugar en los tiempos posteriores a la reconquista cristiana y hoy en día es recordada ya que su residencia se ha convertido en toda una atracción arquitectónica de gran valor estético.

Se trata de un Palacio que data de los siglos XV y XVI que tiene en sus adentros cientos de tesoros artísticos: tapices originales del siglo XVII y murales de armería, un busto de Alfonso XII del siglo XIX y una petición de tropas firmada en 1485 por los mismísimos Reyes Católicos a la familia, que era defensora de su causa. Quien la visite puede recorrer sus cuatro salones finamente decorados, entre los que están una sala de baile y un comedor de gala, además de su capilla y sala de documentos.

Museo de Cáceres

Otra parada obligatoria es el Museo de Cáceres. Se trata de una Mansión de 17 salas construida en el siglo XVI, cuando más bien era conocido como la Casa de las Veletas y el cual es el único elemento sobreviviente del castillo árabe de Cáceres.

Así, este es un pequeño museo provincial con una modesta colección, de la cual podemos destacar un magnífico retrato de Cristo de El Greco, una escultura prerromana de un jabalí y una placa de cuarcita del tercer milenio antes de Cristo, rayada con un diseño geométrico que parecía bastante futurista para aquella época y que por lo tanto encierra un interesante misterio.

Un excelente lugar para aquellos que disfrutan de la arqueología, etnografía y las bellas artes. De hecho, los fanáticos de esta última podrán deleitarse con obras de genios de la talla de Picasso, Miró, Tàpies y El Greco.

Palacio de Carvajal

El linaje de los Carvajal llegaró a Cáceres, desde Plasencia, en el siglo XV, que fue cuando se asentaron en la ciudad y decidieron edificar su famosos palacio, el cual queda al lado del templo religioso más importante de la urbe: la concatedral de Santa María.

Dicho palacio, además de un gran valor estético, también tiene una rica historia, ya que sucedió que un gran incendio destruyó la casa por completo por allá por el siglo XIX y fue reconstruida, mucho después, en la década de los 60. Finalmente, en 1985 es cuando se abrió al público para su visita y disfrute turístico.

Lo fascinante de este palacio es que está lleno de elementos de la época renacentista y gótica, el cual es el tilo que predomina en el resto de la ciudad y que la hace tan gloriosa. Tiene una fachada principal de un palacio con su sillería granítica, la portada en arco de medio punto y las grandes dovelas que llegan hasta el suelo. Pero también muestra una preciosa torre redonda que data del siglo XII y un bellísimo jardín interior.