Hotelazo de lujo en Andorra

Hotelazo de lujo en Andorra

Uohhhh!!!!! No había dormido tan bien en mi vida. ¿Sabéis lo que es acostaros con la cabeza punto de estallar, dolor de espalda y piernas y levantaros como si acabarais de nacer de nuevo? Pues yo lo he vivido este pasado fin de semana y aún no me lo creo.

Para quienes aún no lo sepan he de decir que además de viajar mucho por placer he de hacerlo también por negocios. Obviamente no es lo mismo, de hecho no se parece en nada, pero a veces me da la oportunidad de alojarme en ciertos hoteles que de otra forma no elegiría debido al gasto que suponen.

Este fin de semana tuve que ir a unas conferencias a Andorra y la empresa me alojó en el Sport Hotel Hermitage & Spa, un hotel de lujo que pocas veces he tenido la opción de disfrutar. Es una auténtica pasada en todos los sentidos y para que os hagáis una idea del tipo de lujo del que os estoy hablando os diré que tiene una zona semi al aire libre entre la nieve con unas piscinas/jacuzzis de agua caliente que te dejan como nueva en 10 minutos. Impresionante.

Andorra en sí no es un sitio que me llame mucho la atención. Había estado ya un par de veces y siempre he pensado lo mismo: mucho comercio y diversión para el esquiador. El turista de a pie que no tiene intención de ponerse unos esquís ni una tabla de snowboard tiene entretenimiento limitado: balneario de caldea, un paseíto para ver las vistas y poco más. Pero como iba a estar casi todo el tiempo dentro de las conferencias tampoco es que me importase mucho.

El problema es que lo tenían todo muy mal organizado porque nos metieron en la ciudad de negocios donde iban a tener lugar las conferencias y dejaron tan poco espacio entre unas y otras que no podíamos salir a la calle a respirar el aire ni cinco minutos. Me tiré un montón de horas encogida en la butaca de la sala que, a pesar de estar blandita, era de lo más incómoda que me podía echar a la cara. Ya el primer día acabé dolorida. Cuando fui a levantarme de la susodicha butaca me costó tanto ponerme recta que empecé a andar al estilo Gollum durante al menos cuatro o cinco metros y por lo que pude ver a mi alrededor estábamos todos igual.

El placer hecho cama

Sin embargo, cuando llegué al hotel y pique algo para cenar, la cosa empezó a cambiar. Me estiré en la cama y nada más hacerlo me di cuenta de que aquel colchón era algo divino. Ni duro ni blanco, perfecto, amoldable, ideal para la espalda. Más tarde me enteré de que el hotel había comprado todos sus colchones a esta empresa fabricante de camas a medida en Barcelona. No es que ese colchón estuviera a medida para mí, a ver si me explico, lo que quiero decir es que el lujo se notaba hasta en eso y que los fabricantes en cuestión, WLN, confeccionan colchones a medida con un sistema de creación propia llamado Body Scanner.

Tiene que ser una pasada dormir en uno de sus colchones fabricados exclusivamente para ti porque si ya es maravilloso descansar en los estándar pues no me quiero ni imaginar lo que sería reposar la espalda en uno fabricado a medida.

El caso es que es un hotel que os recomiendo encarecidamente. Eso sí, preparad el bolsillo porque económico precisamente no es.