De viaje a Mallorca

Viajar es aprender y crecer. Conocer otras culturas, otras gentes, otros lugares. Por muy parecidos que seamos, basta con desplazarse unos kilómetros para darse cuenta de cómo cambia nuestra forma de pensar o de vivir. En las ciudades se vive de una manera, en los pueblos, de otra. Cada barrio tiene su sello y en cada paso que damos, descubrimos algo nuevo. Da igual el lugar; lo importante es viajar y hoy vamos a salir de España sin salir de nuestras fronteras para irnos a Mallorca.

Mallorca es la isla más grande y completa de todas las que componen las Baleares. Ofrece una diversidad que convierte su abanico de posibilidades en algo infinito, por lo que organizar un viaje a esta isla requiere un poco de antelación y premeditación, aunque se deje cierto margen a la improvisación.

La mejor época del año para viajar a esta espectacular isla es la primavera, el verano y las primeras semanas del otoño. Los días son largos; las temperaturas son cálidas y agradables, y permiten disfrutar de lo mejor de este magnífico lugar: sus playas y las calas de aguas cristalinas. En verano las Islas Baleares son un paraíso, sobre todo Mallorca, lo que hace que la visita no sea única y todo el mundo quiera disfrutar de ese jardín del Edén. La temporada alta es en julio y agosto, con una afluencia extrema de turistas, por lo que es mejor visitarla en mayo, junio, septiembre y primeros de octubre.

Viajar en invierno puede ser una buena opción si se tiene la intención de visitar la Sierra de Tramontana y todos sus pueblos, además de observar las calas sin gente, aunque lo más probable es que te queden ganas de volver en primavera o verano para poder darte un chapuzón en esas aguas cristalinas.

Viajar por mar o por aire

Para viajar a este lugar de ensueño, existen varias opciones: la vía marítima desde la península o las otras islas de Baleares o por vía aérea, es decir, en avión. Desplazarse desde el aeropuerto es algo que puedes hacer mediante un transfer privado, como nos indican desde Illa Transfers Minibus & Van, quienes se encargan de realizar transfers garantizando la comodidad, la seguridad y la puntualidad en cada trayecto.

Sabiendo esto, si viajas a Mallorca en avión, en la época estival se producen un montón de vuelos directos desde las ciudades más importantes de la península, con una duración aproximada de una hora, aunque puede variar en función del aeropuerto de salida.

Otra opción, para aquellos que prefieren viajar en coche, es reservar un ferry desde Barcelona, Valencia, Denia, Menorca o Ibiza. Servicio que tiene bastante frecuencia, sobre todo en verano, lo que permite viajar con el coche propio y con una duración que varía desde el puerto de salida:

  • Barcelona-Mallorca: un ferry nocturno en siete horas y media.
  • Valencia-Mallorca: ferry nocturno con duración de siete horas.
  • Dénia-Mallorca: varios barcos al día en temporada alta, con una duración de cinco horas.
  • Menorca-Mallorca: Varios barcos desde Ciutadella (Menorca) hasta Alcudia (norte de Mallorca) que tardan una hora y quince minutos.
  • Ibiza-Mallorca: un servicio de madrugada con una duración de tres horas y media.

Mallorca es una isla grande, por lo que se aconseja dedicar una semana y tener tiempo de visitar los lugares más imprescindibles y descansar. Si solo se viaja tres o cuatro días, lo mejor es centrarse en una zona y disfrutar de ella al máximo en lugar de intentar abarcar mucho y al final no disfrutar de nada y acabar agotado.

Para descansar y pasar la noche, hay que buscar el alojamiento adecuado. Hay mucho donde elegir, muchas zonas y diferentes estilos. Si se viaja en familia o en pareja y se busca una zona cómoda y tranquila, lo mejor es la zona norte. Para quienes van en busca de fiesta y ambiente, lo mejor es buscar alojamiento por la Playa del Arenal, donde la oferta de hoteles y restaurantes es amplia y económica. La zona es frecuentada por gente joven, aunque van viajeros de todo tipo y familias. El sur de la isla es una buena opción debido a su tranquilidad.

Los que viajan en invierno pueden alojarse en Palma de Mallorca o en alguno de sus maravillosos pueblos que estén bien comunicados. Aunque la oferta de hoteles es muy amplia y existen muchas zonas en las que alojarse, todo va en el gusto y el momento.

Desplazarse por Mallorca

Del aeropuerto al hotel existe el transfer citado, pero para moverse por la isla, lo mejor es alquilar un coche. Visitar todos los sitios visitables sin disponer de un coche es complicado, porque hay mucho por ver, así que lo mejor es, una vez en el hotel, buscar opciones o reservar con antelación.

Las carreteras de Mallorca están en un estado bastante bueno. Hay que tener en cuenta las curvas cuando se toma la carretera de la Sierra de Tramontana, repleta de subidas y bajadas, curvas a un lado, al otro, acantilados en el borde… Un viaje espectacular pero inquietante que se hace largo.

Un aspecto a considerar es el aparcamiento; tener coche es ideal, pero el parking es de pago en la mayoría de las playas.

Es posible moverse por Mallorca sin coche, aunque la comodidad de tener uno no la supera nada. Pero se pueden realizar excursiones organizadas y recorrer los lugares imprescindibles con comodidad y de forma más económica. Las excursiones que no se pueden evitar son:

  • Las Cuevas del Drach son un lugar imprescindible en la isla.
  • El tren a Sóller y un paseo en barco a Sa Calobra, llegando en el tren más mítico de la isla hasta el primer punto y en barco a una de las playas más famosas y bonitas sin tener que recorrer todas las curvas de la Sierra de Tramontana.
  • Excursión a la Isla de Cabrera, la isla deshabitada más desconocida.
  • Paseo en catamarán a Illetas que permite ver desde el mar y sin masificación las mejores playas de Mallorca.

Por otro lado, moverse por Mallorca en bus es posible, para lo cual lo mejor es quedarse en Palma de Mallorca como centro base y disponer de mayor frecuencia de horarios para moverse entre los lugares más turísticos y hacer transbordo si es necesario. Existen zonas que no son accesibles en bus, por lo que habrá que buscar otras alternativas.

La oferta gastronómica es bastante amplia y existen opciones de comida mallorquina casera, japonesa o restaurantes con tintes italianos. Aunque sin duda y para reponer fuerzas, es indispensable degustar su postre típico: la ensaimada.

En Palma de Mallorca, la capital de la isla, hay muchos lugares importantes que visitar. La catedral es una auténtica belleza, la mires por donde la mires. Desde el paseo marítimo al atardecer, la imagen se queda grabada en la memoria para siempre. Se puede visitar por dentro y comprobar cómo el arte la engrandece.

Caminar por el casco antiguo desde la Carrer de Sant Miquel hasta la Plaza de España permite ver las famosas construcciones que componen la ciudad: el mercado del Olivar, el Ayuntamiento, etc. Bajar por la Carrer dels Oms hasta las Ramblas completa un recorrido de lo más interesante.

La zona de Carrer dels Apuntadors se compone de calles estrechas y restaurantes de todo tipo con un ambiente al que hay que dedicar por lo menos una tarde.

Los que buscan fiesta no pueden olvidarse del paseo marítimo, con muchas terrazas y un buen ambiente nocturno.

El barrio de moda es el de Santa Catalina, con más ambiente que toda Mallorca y lleno de terrazas por la noche en las que se puede cenar o tomar una copa.

Como pasa en muchas ciudades, el concepto de mercado gastronómico  tiene su espacio en el Mercado S’Encorxador (mercado de San Juan) en el que confluyen pequeños locales en los que se ofrecen diferentes tipos de comida.

Antes de finalizar, no pueden faltar las visitas a las cuevas. Tienen muchas y muy famosas, aunque las cuevas del Drach son sin duda las más conocidas junto a las Dels Hams. Visitar estas cuevas o alguna de las otras muchas que se pueden encontrar en toda la isla es obligado, aunque hay que tener en cuenta que en la época estival se producen largas colas y una gran aglomeración de gente.

Hay mucho por ver y por hacer en esta fascinante isla: el Castillo de Bellver, la fábrica de vidrio, sus incontables playas. Mallorca ofrece de todo y para todos, por lo que viajar a esta isla debería convertirse en un viaje obligado antes de salir a buscar aventura fuera de nuestras fronteras. Viajar al extranjero es muy interesante y una experiencia inigualable, de eso no cabe la menor duda, pero viajar por nuestro país debería ser obligatorio antes de conocer otros países.

Tenemos una isla en la que encontramos montañas, playas, zonas naturales, cultura, gastronomía… Un mundo por descubrir a tan solo una hora en avión o una noche en barco. Para disfrutar solo, con los amigos, la pareja o en familia.

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